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sábado, 2 de enero de 2016

Miguel Maura y el republicanismo conservador

En este artículo glosaremos la vida de un personaje muy importante en el pequeño pero activo universo del republicanismo español conservador democrático, hijo de un prohombre del conservadurismo español como fue Antonio Maura. Estamos aludiendo a Miguel Maura.

Miguel Maura Gamazo nació en Madrid el 13 de diciembre de 1887, siendo el séptimo hijo de Antonio Maura, personaje clave en el reinado de Alfonso XIII, y de Constancia Gamazo, hermana de otro personaje fundamental en la política española de la época de la Restauración, Germán Gamazo. 

Nuestro protagonista comenzó en política en el seno del Partido Conservador en 1913. Fue elegido diputado maurista en el año 1916 por Alicante. El maurismo supuso una variante del conservadurismo, una puesta al día del mismo en el siglo XX frente al viejo conservadurismo que había representado Cánovas del Castillo. Tenía mucho de regeneracionismo, de reformismo con tintes sociales, aunque un tanto paternalista. Fue precisamente en 1913 cuando gran parte de las juventudes conservadoras se solidarizaron con Antonio Maura frente a Eduardo Dato. El maurismo, por otro lado, ponía de relieve la crisis del Partido Conservador, problema que también sufría el Partido Liberal. El maurismo fue una apuesta fallida por transformar un viejo Partido de cuadros, de élites, en otro más moderno, propio del siglo XX, aunque sería cantera de muchos políticos posteriores.


Aunque Miguel Maura comenzó por contemporizar con la Dictadura de Primo de Rivera ante el evidente fracaso del sistema político de la Restauración terminó por desplazarse hacia el republicanismo, opción que no compartían sus hermanos. Recordemos que uno de ellos fue el político e historiador duque de Maura, nombrado ministro en el último gobierno de Alfonso XIII. Además, la mayor parte de los mauristas sí apoyaron claramente la Dictadura y optaron por posiciones mucho más a la derecha. En este sentido basta con recordar a José Calvo Sotelo.

En 1930 se involucró en la coalición republicana y, tras los sucesos de Jaca, fue detenido. Creó una pequeña formación republicana pero que, muy pronto, se fusionó con la Derecha Liberal Republicana de Niceto Alcalá-Zamora. Miguel Maura fue un personaje muy activo en la época de la llegada de la República, participando en el Pacto de San Sebastián. El personaje representaba, junto con Alcalá-Zamora, la postura conservadora española legalista y defensora de las instituciones, que quedó sepultada por las otras derechas y que fracasó como alternativa democrática. Maura quiso que esa derecha participara activamente en la República, defendiendo sus posturas e ideas, intentando obtener el poder pero no para desvirtuar el sistema para crear otro nuevo, lo que le enfrentó a la derecha no democrática y, también a la CEDA y a Gil-Robles por su extremismo. Tampoco comulgó con el Partido Radical de Lerroux, quizás por la trayectoria política de este político, sintiéndose muy lejos de su populismo.

Maura participó en el primer gobierno de la República y en la intensa etapa constitucional. Ferviente católico, pero no ultramontano, terminó por enfrentarse al anticlericalismo de la izquierda en el gobierno, lo que hizo que dimitiera. Maura intentó convencer a sus colegas del gobierno sobre la necesidad de que se reconociera el catolicismo en España por su arraigo y que era necesario buscar alguna fórmula de entendimiento con la Iglesia. En agosto de 1931, la Derecha Liberal Republicana cambió su nombre por el de Partido Republicano Progresista. En enero de 1932, el ala derecha de la formación, liderada por Maura, se escindió, creando el Partido Republicano Conservador. Pero Maura fracasó en las elecciones de 1933, ya que solamente obtuvo 17 escaños, frente a la fuerza de la CEDA. 

Durante el bienio radical-cedista se caracterizó por intentar rebajar la tensión parlamentaria entre la derecha y la izquierda. En 1935, el presidente de la República pensó en él para dirigir un gobierno pero la derecha no le apoyó porque Maura quería aprobar una amnistía para los involucrados en la Revolución de Octubre, dentro de su línea de buscar consensos.

En las elecciones de febrero de 1936 su formación solamente se consiguió 3 escaños. El partido participó en la elección a compromisarios para elegir al presidente de la República, única formación conservadora, junto con la Lliga Catalana, que no boicoteó el proceso. En el mes de junio publicó unos artículos en El Sol, que generaron no poca polémica. En ellos abogaba por la instauración de una dictadura nacional republicana, un régimen transitorio para restablecer el orden frente a la radicalización general que se vivía en la primavera. Quería que se enfrentase a los sectores más radicales de la derecha y la izquierda para salvar a la República. Al parecer, cuando estalló la guerra el propio Azaña quiso nombrarle para que se formase un gobierno de unidad nacional para enfrentarse a la situación. Pero él exigía poder establecer ese régimen transitorio. Aunque los sectores menos radicales de un lado y de otro no veían, en principio, con malos ojos a Maura el resto de los republicanos y los sectores a la izquierda del PSOE se negaron en rotundo a aceptar esta solución.

El PRC desapareció en la guerra. Maura estuvo al margen del conflicto, se exilió y regresó a España en los años cincuenta de forma discreta y nunca colaboró con el franquismo. Murió en el año 1971 en Zaragoza.

Miguel Maura escribió un libro muy importante, ya obra clásica, para entender el intenso período histórico que determinó la llegada de la República y que lleva por título, Así cayó Alfonso XIII. La obra vio la luz en México en 1962, aunque no pudo publicarse en España hasta 1966, con la censura pertinente. La primera edición libre de censuras es del año 1981. En el año 2007, su nieto y profesor, Joaquín Romero Maura, sacó una nueva edición con un prólogo de su autoría y con textos de su abuelo hasta la llegada de Franco.


Eduardo Montagut

jueves, 31 de diciembre de 2015

Niceto Alcalá-Zamora y Torres

Niceto Alcalá-Zamora nació en 1877 en Priego, provincia de Córdoba. Con 17 años se licenció en Derecho, demostrando su gran capacidad intelectual. Pocos años después era letrado del Consejo de Estado, toda una proeza. Brilló en su carrera de abogado, pero muy pronto demostró su vocación política y se decantó por el Partido Liberal. En 1905 fue elegido diputado por La Carolina. Fue director de Administración Local y subsecretario del Ministerio de la Gobernación. Estuvo en los prolegómenos y discusiones sobre la ley de Mancomunidades, proyecto de Canalejas para reformar en parte el centralismo del Estado liberal español, a la que se acogerían después las diputaciones provinciales catalanas para formar la Mancomunitat de Catalunya.
Alcalá-Zamora estuvo en la órbita del conde de Romanones pero terminó en la de Manuel García Prieto con su Partido Liberal Democrático. En 1917 fue nombrado ministro de Fomento en un gobierno presidido por García Prieto. También fue ministro de la Guerra en un gobierno de concentración liberal, que presidió el mismo García Prieto.
La Dictadura de Primo de Rivera provocó en Alcalá-Zamora una evidente evolución política, especialmente en lo referente a la forma de Estado, ya que abandonó su vocación monárquica por la republicana. El día 13 de abril de 1930, justo un año antes de proclamarse la República y estando ya gobernando Dámaso Berenguer, pronunció un capital discurso en el teatro Apolo de Valencia en el que reivindicó la instauración de una República, siguiendo el modelo de la III República francesa. Este discurso tuvo una gran repercusión en algunos ámbitos de la burguesía española, ya que les inclinó hacia la solución republicana en clave moderada, pero rompiendo con la tradicional y casi monolítica adhesión de esta clase hacia la Monarquía.
En ese mismo año de 1930 formó un partido, la Derecha Liberal Republicana que, inmediatamente, se fusionó con la nueva formación republicana de Miguel Maura, otro de los principales defensores del republicanismo moderado, y que también había evolucionado políticamente (recordemos que era hijo de Antonio Maura), habida cuenta del desprestigio en el que había caído la causa monárquica por su vinculación con una dictadura que había terminado con el régimen parlamentario. El nuevo partido estuvo presente en la formación y firma del Pacto de San Sebastián en agosto de 1930. En el Pacto salió el comité encargado de promocionar la acción republicana en España. Alcalá-Zamora fue elegido su presidente.
El 12 de diciembre se produjo la sublevación de Jaca y del Aeródromo de Cuatro Vientos en las afueras de Madrid, y que fracasaron. Alcalá-Zamora fue uno de los detenidos por el gobierno por la implicación del comité en la insurrección republicana. Los encausados fueron juzgados en marzo de 1931, siendo condenados a seis meses de cárcel y un día, aunque se les concedió la libertad condicional.
Los hechos del 12, 13 y 14 de abril hicieron que de forma pacífica se instaurase la República. Alcalá-Zamora pasó de dirigir el comité republicano a presidir el nuevo gobierno provisional y ejercer de jefe de Estado hasta la aprobación de una Constitución. Dos decretos del 15 de abril así lo estipulaban, junto con el Estatuto del nuevo gobierno.
Alcalá-Zamora presidía un gobierno con miembros muy distintos y de tendencias diversas: republicanos de izquierda, republicanos moderados y socialistas. Su mayor problema se planteó cuando se dio la discusión parlamentaria sobre el encaje de la Iglesia Católica en el nuevo Estado en la Constitución. Su catolicismo chocó con la radical separación entre Iglesia y Estado que se planteó y terminó por aprobarse, como le ocurrió a Miguel Maura. Ambos terminarían por dimitir el 14 de octubre de 1931. Azaña se hizo cargo de la presidencia del gobierno.
Alcalá-Zamora parecía proclive a emprender una campaña revisionista. Pero los republicanos de izquierda y los socialistas reaccionaron con prontitud, temerosos de que el principal líder del único sector moderado proclive a la República hiciera campaña contra el nuevo régimen y optaron por atraerle de nuevo ofreciéndole la presidencia de la República. Fue el único candidato. El día 11 de diciembre de 1931 juró el cargo.
El nuevo presidente de la República quiso siempre intervenir en todos los asuntos políticos para frenar o compensar las decisiones que tomaba el gobierno del primer bienio, claramente de izquierdas, es decir, frente a Azaña y los socialistas. Alcalá-Zamora tenía un cierto talante autoritario y estaba convencido de su papel institucional. Se negó a firmar la Ley de Congregaciones por la que se secularizaba la enseñanza, y la Ley del Tribunal de Garantías Constitucionales, pero no se atrevió a dar el paso del veto y terminó cediendo. Las tensiones con Azaña terminaron por agudizarse, especialmente en el año 1933.
Cuando, finalmente, Azaña dimitió en septiembre de 1933, Alcalá-Zamora convocó elecciones generales. La nueva etapa política, dominada por los radicales de Alejandro Lerroux y la CEDA de José María Gil-Robles tampoco fue fácil para el presidente de la República, ya que desconfiaba de la derecha representada por el segundo porque, a pesar del declarado posibilismo de su líder, no había jurado lealtad a la República. Si Alcalá-Zamora no se sentía a gusto con la izquierda por su propia ideología tampoco estaba en su medio con las nuevas derechas y sus tendencias totalitarias, porque a pesar de su talante intervencionista siempre fue muy respetuoso con las reglas del juego democrático y parlamentario.
El fin de la carrera política de Alcalá-Zamora comenzó, precisamente, con el triunfo del Frente Popular, ya que se abrió un debate en las nuevas Cortes sobre la supuesta inconstitucionalidad de la última disolución de las mismas por parte del presidente de la República. La Constitución le facultaba para disolver las Cortes dos veces, aunque la segunda debía ser sometida al enjuiciamiento de la Cámara. Si una mayoría de la misma consideraba que había sido ilegítima, el presidente podía ser destituido. Y eso es lo que ocurrió. El día 7 de abril de 1936 se produjo la votación. Un grupo muy amplio de diputados se ausentó pero los que criticaban al presidente consiguieron la mayoría absoluta necesaria. Alcalá-Zamora se resistió pero, siempre fiel al final a las reglas, abandonó y admitió el cese.
Alcalá-Zamora estaba viajando por Noruega cuando se produjo el golpe del 18 de julio. Decidió no regresar a España cuando supo que unos milicianos habían saqueado su domicilio. Pasó a residir en Francia. Con la entrada de los alemanes en Francia emprendió la huida sufriendo no pocas penalidades, temeroso de que le detuvieran los nazis o los colaboracionistas de Vichy. Pudo llegar a la Argentina en enero de 1942 donde vivió de sus publicaciones. Murió en 1949 en Buenos Aires. Sus restos mortales fueron repatriados en 1979.

Eduardo Montagut

viernes, 18 de diciembre de 2015

La composición del Gobierno Provisional de la República

El Gobierno Provisional de la República fue presidido por Niceto Alcalá-Zamora, líder de la Derecha Liberal Republicana, católico, y que procedía de la antigua clase política de la Restauración, y que desengañado del régimen evolucionó hacia el republicanismo moderado. Sería el primer presidente de la República.

El ministro de la Gobernación era Miguel Maura, hermano de Gabriel, que había pertenecido al último gobierno de la Monarquía, ambos hijos de uno de los políticos más destacados del Partido Conservador de la Monarquía, Antonio Maura. Miguel era compañero de militancia de Nicolás Alcalá-Zamora. Tanto Alcalá-Zamora como Maura fueron genuinos representantes de la derecha democrática católica española.

Alejandro Lerroux llevaba, también, muchos años en la política desde el Partido Radical, la formación más importante del republicanismo español hasta ese momento, aunque con recursos económicos escasos y convertido más bien en una suma de organizaciones que en un sólido partido. Ya no era el político encendido y populista de la Barcelona donde se le conoció como el emperador del Paralelo. Era ministro de Estado (Asuntos Exteriores). Lerroux consideraba que este era un ministerio de segunda y que merecía más poder, pero era el político que más prevenciones levantaba entre los demás por la imagen clientelar y corrupta que le acompañaba y que aumentaría en el futuro. Terminaría presidiendo varios gobiernos de la época del Bienio radical-cedista.

El Partido Radical tenía otro miembro en el gobierno, Diego Martínez Barrio, conspirador contra la Dictadura, y que había sido concejal de Sevilla durante muchos años. Se encargó del Ministerio de Comunicaciones, tampoco un Ministerio de gran peso político. Martínez Barrio terminaría alejándose de Lerroux por la vinculación de éste hacia la CEDA y la derecha. Presidiría la República en el exilio.

Nicolau d’Olwer ocupó la cartera de Economía. Se trataba de un profesor, que en 1922 había participado en la fundación deAcció Catalana, y que acababa de fusionarse con Acción Republicana de Catalunya para formar el Partit Catalanista Republicà. D’Olwer representaba el autonomismo catalán desde posturas moderadas frente a la Esquerra que, por otro lado, terminó por ser hegemónica en Cataluña.

A la izquierda se encontraba Manuel Azaña, antiguo militante del Partido Reformista de Melquiádes Álvarez, y ahora destacado dirigente de la Alianza Republicana. Azaña era el gran intelectual del gobierno y personaje llamado a altos destinos en la República y en la Historia de España. Se encargó del Ministerio de la Guerra.

Santiago Casares Quiroga, dirigente de la Organización Republicana Gallega Autónoma y abogado coruñés, se encargó del Ministerio de Marina.

Marcelino Domingo, maestro y periodista, destacado republicano y fundador del Partit Republicà Català ocupó la cartera de Instrucción Pública. Domingo junto con Álvaro de Albornoz, a la sazón, ministro de Fomento, había fundado el Partido Radical Socialista por discrepar con la línea política del radicalismo de Lerroux. Se trataría de un partido a su izquierda. Albornoz era abogado y periodista.

El Partido Socialista Obrero Español tuvo a tres figuras destacadas en el gobierno. Fernando de los Ríos, catedrático e intelectual, fue el ministro de Justicia. Indalecio Prieto, autodidacta, periodista, veterano militante e infatigable luchador contra la Dictadura. Defendió el compromiso con los republicanos frente a la contemporización con el dictador Primo de Rivera por lo que estuvo en la reunión del Pacto de San Sebastián a título personal y no representando al Partido, se encargó de la responsabilidad de Hacienda. Por fin, otro de los grandes dirigentes del Partido, Francisco Largo Caballero, fue ministro de Trabajo. Largo era, además, secretario general de la UGT; había apoyado la aceptación de cargos públicos con Primo aunque con el tiempo se distanció de esta colaboración. Estaría llamado a altas responsabilidades en un momento crucial de la Historia de España en plena guerra civil.

Eduardo Montagut